Estados Unidos busca expandir su influencia en Ucrania mediante un nuevo acuerdo minero.


La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, exige un «derecho de preferencia» sobre las inversiones en todos los proyectos de infraestructura y recursos naturales en virtud de un acuerdo de asociación revisado con Ucrania. Esto otorgaría a Estados Unidos poder de veto sobre cualquier participación de los demás aliados de Kyiv.
«De firmarse, el acuerdo facultaría a Estados Unidos para controlar las inversiones en carreteras y ferrocarriles, puertos, minas, producción de petróleo y gas, y minerales críticos», informa Bloomberg.
El acuerdo otorgaría a Estados Unidos una ventaja de primera línea en las ganancias, que se asignarían a un fondo especial de inversión para la reconstrucción. Estados Unidos considera la «asistencia material y financiera» brindada a Ucrania tras la invasión a gran escala de Rusia como su contribución a este fondo. En esencia, la administración Trump exigirá a Ucrania que reembolse el monto total del apoyo proporcionado (123 000 millones de dólares).
Washington también obtendría el derecho a comprar metales y otros minerales ucranianos, incluyendo petróleo y gas, antes que otros compradores potenciales, mientras que Ucrania no podrá vender minerales a los «competidores estratégicos» de Estados Unidos. Esto podría entrar en conflicto con los acuerdos entre Ucrania y la UE, así como con los principios de competencia dentro del bloque.